La Paradoja de Jevons y la IA: Por qué la automatización no destruirá el trabajo

De un tiempo a esta parte, los diferentes medios se encuentran llenos de titulares alarmistas sobre el impacto negativo de la Inteligencia Artificial en el mercado laboral. Se habla de trabajadores de cuello blanco a punto de verse afectados por olas de despidos masivos en el corto y mediano plazo.

Así tenemos que el FMI indica que seis de cada diez empleos en el orbe occidental se verán afectados por la IA. Por su parte, Dario Amodei (CEO de Anthropic) y Sam Altman (CEO de OpenAI) han señalado, cada uno por su lado, un inminente apocalipsis en el mundo laboral, proyectando caídas que oscilan en un rango del 40% al 50% en los puestos de nivel de entrada. Una cifra similar es la que indica el experto informático y escritor taiwanés Kai-Fu Lee respecto al impacto devastador de la tecnología en la contratación.

Algunos sectores de empresas de tecnología ya han sido golpeados. Para mediados del presente año, solo Oracle había despedido a 21,000 trabajadores, mientras un informe de TrueUp reportaba 150,000 despidos relacionados con la IA en empresas tan diversas como Block, Uber, Atlassian y Cloudflare, entre otras. Por otro lado, un informe reciente de Fedea y BBVA Research indica que si bien cerca del 30% de las ocupaciones se encuentran expuestas ante la IA, estas mismas áreas han incrementado sus contrataciones con respecto a años anteriores.

Y, sin embargo… Para hacer el panorama más complicado todavía, otros anuncios dicen exactamente lo contrario.

Balanza conceptual que equilibra la tecnología de la inteligencia artificial y el criterio humano en el entorno laboral.
La Paradoja de Jevons: a mayor automatización de la carpintería operativa, mayor es el valor del criterio humano.

La paradoja de los datos: ¿Despidos masivos o creación neta de empleo?

Según el Foro Económico Mundial, la inteligencia artificial ya ha generado más de 1.3 millones de nuevos puestos a nivel global. Asimismo, según el Global AI Jobs Barometer de PwC, la disponibilidad de empleo en sectores con alta exposición a la IA creció un 38%. De igual manera, informes de McKinsey & Company proyectan que la IA contribuirá a la creación de entre 20 y 50 millones de nuevos empleos mundiales hacia 2030.

Por su parte, el mismo Foro Económico Mundial proyecta un saldo neto positivo, dando paso a la creación de hasta 170 millones de puestos frente a 92 millones desplazados por la actual ola tecnológica.

¿Qué está pasando realmente con el impacto de la Inteligencia Artificial en el mundo del trabajo?

Ante tantos profetas anunciando el apocalipsis por un lado, y datos evidenciando lo contrario por el otro, nos acabamos de encontrar de lleno con el llamado principio de no contradicción: una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo. Así que, o bien la IA contribuye a crear nuevos empleos, o bien prepara el camino para una oleada gigantesca de despidos masivos en el mercado corporativo.

Llegados a este punto, hay que recordar que la IA es —aunque lo olvidemos muy fácilmente— todavía una tecnología emergente. Esto quiere decir que sus alcances disruptivos en cualquier ámbito de la vida humana, el mercado laboral incluido, están todavía por verse.

Asumir de buenas a primeras un apocalipsis laboral requiere demasiadas hipótesis complejas sobre la capacidad real de la IA. Igualmente, aunque los datos actuales parezcan ir por ese sendero, asumir un auge del empleo a partir del desarrollo de la IA es todavía prematuro.

La Paradoja de Jevons: A menor costo de ejecución, mayor demanda de criterio

Lo que sí parece claro, dado el nivel de la tecnología actual, es que el rol del ser humano se desplaza. La IA puede actualmente abaratar la ejecución de ciertas tareas del ámbito de cuello blanco, pero no puede asumir el criterio humano para la toma de decisiones.

Siendo la IA un instrumento de reducción de costos, el abaratamiento de la carpintería operativa nos lleva a un escenario donde el mercado laboral se encuentra con la Paradoja de Jevons: al volverse más eficiente y económico el recurso (en este caso, la ejecución del trabajo), se incrementa la demanda global de supervisión, validación y estrategia por parte del trabajador humano o agente de criterio.

Los cuatro bastiones del factor humano

El factor humano no se simplifica a cero porque existen cuatro ejes claros que se mantienen bajo el control absoluto de la persona:

  1. Responsabilidad legal y penal: El algoritmo no asume el riesgo de un contrato, no firma un balance ni responde ante un directorio o un tribunal.
  2. Contexto político e informal: El humano, actuando como agente de criterio, se mantiene al tanto de que las decisiones dentro de una empresa dependen de matices, relaciones de poder e intuición que no existen en ninguna base de datos.
  3. Gestión de la ambigüedad: Resolver problemas donde no hay precedentes claros o donde la solución estrictamente lógica no es la adecuada para los objetivos del negocio.
  4. Validación estratégica: La capacidad de filtrar el ruido, verificar la veracidad y darle dirección al volumen masivo de insumos producidos por la máquina.

Para la reflexión

Aún es temprano para la histeria, pero es un excelente momento para abordar la nueva situación desde una perspectiva estrictamente pragmática. La IA no viene a reemplazar al profesional humano; viene a complementarlo y a filtrar a quienes operaban como meros ejecutores mecánicos.

Quien aprenda a pasar por alto el pánico de los titulares y se dedique a observar las tendencias con criterio propio, mantendrá la ventaja operativa.

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I.A. Budinich C.

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